Estamos de vuelta pero ahora con : Don Juan Manuel.
1 "Docere et Delectare" significa "enseñar y deleitar" y hace referencia al tópico de enseñar produciendo un placer intelectual. Se trata de un latinismo no adaptado.
" Sapientia et fortitudo" significa "saber y fortaleza". Ideal del cortesano renacentista que no sólo maneja bien las armas, sino que también posee una cultura, mostrándose hábil "tomando ora la espada ora la pluma", como dice Garcilaso.
2. Don Juan Manuel nació en el Castillo de Escalona, situado en la actual provincia de Toledo.
En 1330, recibió el título vitalicio de príncipe de Villena merced de Alfonso IV de Aragón. Fue educado como un noble, en artes tales como la equitación, la caza o la esgrima, pero sus ayos se preocuparon de que aprendiese además latín, historia, derecho y teología, su religiosidad era tomista, vinculada a la orden de Santo Domingo.
Era un gran aficionado a la caza, se casó tres veces, eligiendo a sus esposas por conveniencia política y económica y, cuando tuvo hijos, se esforzó por emparejarlos con personas pertenecientes a la realeza.
En agosto de 1325, Don Juan Manuel actuó de portavoz de Toledo en las Cortes de Valladolid donde renunció a la tutoría del rey , y donde se debatió la preeminencia entre Burgos y Toledo.
En octubre de 1325 fue nombrado por Alfonso XI adelantado mayor de Andalucía, y el 29 de agosto de 1326 derrotó a los granadinos y al general meriní Abu Said Utman ben Abi l-Ula, más conocido entre los castellanos como Ozmín, en la batalla de Guadalhorce, donde murieron unos 3000 musulmanes.
Don Juan Manuel se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos de su época: además de mantener él solo un ejército de mil caballeros, llegó a acuñar su propia moneda durante un tiempo.
Participó en las cortes de Alcalá, donde intervino en el incidente protocolario que dio origen a la famosa frase, atribuida a Alfonso XI, Por Castilla hablaré yo.
Tras estos acontecimientos, el infante don Juan Manuel dejó la vida política y se retiró al Castillo de Garcimuñoz, donde pasó sus últimos años entregado a la literatura. Orgulloso de sus obras, decidió reunirlas todas en un solo volumen, que dejó en el convento de San Pablo en Peñafiel para que no sufrieran las alteraciones de los copistas.
Durante mucho tiempo se ha mantenido que Don Juan Manuel falleció en la primavera de 1348, el 5 de mayo o el 13 de junio, posiblemente en Córdoba, según Herrera Casado. Sin embargo otros autores le dan por vivo en octubre de 1348, fecha en la que en un documento firmado en Castillo de Garcimuñoz concede a doña Elvira, viuda del que fue su alcaide en Cuéllar, algunas propiedades en esta población, el día 12 o 14 de dicho mes.
Después de su defunción en la ciudad de Córdoba, el cadáver de Don Juan Manuel fue trasladado a la villa de Peñafiel, donde recibió sepultura en el convento de San Pablo que el propio escritor había fundado en 1318 con la intención de que a su muerte sus restos reposaran en la capilla mayor de la iglesia conventual.
3. Don Juan Manuel escribió, en el siglo XIV, uno de los libros más importantes para la literatura española, “El conde Lucanor” o «Libro de Patronio», una colección de bellísimos cuentos que sirvió de inspiración a otros muchos escritores posteriores.
4. "speculum principis" significa Instrucción de príncipes o espejo de príncipes es un subgénero literario del género medieval denominado espejo, en la escritura durante la Edad Media, con contenido político y de larga tradición en la literatura grecorromana.
El príncipe ( obra de Nicolás Maquiavelo) .
Es la obra más importante del autor, asimismo, es clave para poder entender su pensamiento político. El príncipe fue escrita durante su periodo de exilio en 1513 y está inspirada en César Borgia.
En el libro Maquiavelo tiene la necesidad de explicar cuáles son los métodos más eficaces para fundar un Estado, hacerse con el poder, o mantenerlo, ajeno a las consideraciones morales o religiosas.
Una de las finalidades de El príncipe es la descripción de una teoría que ofrece una idea de cómo sería el gobernante ideal. Para ello, el diplomático enumera una serie de rasgos esenciales que caracterizan a un buen político, entre ellos destacan:
- Manipulación, haciendo uso de los medios necesarios para alcanzar los fines
- Tenacidad y astucia para esquivar obstáculos
- Inmoralidad, debe estar por encima del bien y el mal
- Ingenio, carencia de escrúpulos
- Experto en el engaño
BUENASSSS JAJAJ
ResponderEliminar